Juventud resiliente en el desarrollo de comunidades auto sostenibles

La juventud es la esperanza del futuro, su participación y liderazgo son  fundamentales para el desarrollo de nuevos paradigmas humanos (sustentabilidad,  equidad, productividad y empoderamiento) y medioambientales en la conquista de  otro mundo posible basado en la sana convivencia del hombre y su habitad natural  frente a una cultura del descarte propia de un sistema extractivista mundial.  

En este sentido, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) son una oportunidad  para la acción conjunta de diversos actores sociales en la búsqueda de soluciones  a problemáticas globales que limitan el desarrollo socio humano, con lo que se  favorece a la humanidad en el acceso a mejores condiciones de vida, enfatizando  en la erradicación de la pobreza y el hambre, la protección consciente y eficiente  del planeta acompañada de la conquista de garantías que permitan la paz y  prosperidad de los individuos sin distinción alguna.  

Por su parte, el activista Villachica manifestó se trata de pequeños pasos o acciones  que modifican nuestro ámbito de vida, permitiendo el desarrollo de una sociedad  más justa e integrada, lo que implica un cambio de comportamiento para generar  impacto en la vida de las generaciones futuras, a mayor comprensión y tolerancia  entre los individuos se genera una mayor reciprocidad entre el hombre y el  ecosistema, transformando significativamente la sociedad (Comunicación personal,  27 de septiembre de 2021). Por su parte, Visionarios 2030 (2021) señalan que “los  ODS son el corazón de la Agenda 2030 y muestran una mirada integral, indivisible  y una colaboración internacional renovada” (En línea).  

Estos objetivos constituyen una iniciativa mundial de las Naciones Unidas a través  del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), están compuesto  por una totalidad de 17 objetivos, 169 metas, 231 indicadores y 5 pilares  fundamentales: personas, planeta, paz, prosperidad y alianzas, indispensables para  la transformación universal del ser humano y su entorno.  

Durante las últimas décadas el mundo se ha enfrentado drásticamente a cambios  inesperados, no solo materiales, sino también morales, socioculturales y  estructurales, que repercuten en el desarrollo socioeconómico de un país, esto  coadyuvado del impacto sanitario impuesto por la pandemia mundial del Covid-19  donde las pérdidas humanas y económicas son totalmente sin precedentes, cuyas  condiciones para su recuperación son desiguales, poco equitativas y amenazantes  al desarrollo sostenible. 

La catástrofe climática se avecina aceleradamente, siendo su causa antrópica  derivada de una profunda crisis ecológica y humana, cuyos cambios abruptos son  consecuencia de la mano voraz y criminal del hombre en perjuicio de la  Pachamama, sin detenerse a pensar en su futuro, depredando el ecosistema y  habitad de numerosas especies en peligro de extinción al igual que la mutilación de  la flora silvestre. Estamos atravesando nuevos tiempos, quizás un poco difíciles,  pero a la vez necesarios para la toma de conciencia sobre nuestra propia calidad  de vida. Al respecto, Vigil (2021) señala que el homo sapiens ha adoptado una  conducta con la que se ubica en un estado de guerra contra el planeta, agravado  por el enorme desarrollo tecnológico que dispone y la explosión demográfica  convertida en una fuerza geológica capaz de interferir los procesos de  autorregulación del planeta. (p.22) 

Probablemente una década atrás nos mostrábamos apáticos a esta realidad, hoy  día inminente e inevitable, agudizado globalmente por la deficiente ejecución de  políticas públicas multisectoriales, ya que a pesar de tener iniciativa para el cambio  no se ha logrado entablar una relación de reciprocidad entre las dimensiones del  desarrollo sostenible en el aspecto medioambiental, socioeconómico y de  gobernanza que permitan el cumplimiento de los acuerdos existentes a nivel local,  nacional e internacional. Esta problemática ha sido un poco agudizada por la  minería extractivista, no siendo la única opción, a ella se suman el deterioro y la  deforestación de los suelos, la contaminación de las aguas y el aire, la pobreza y  desigualdad en aumento, la sobreexplotación agrícola y forestal, así como la  extinción de la flora y fauna, acciones con las que desafortunadamente el hombre  cercena su habitad extendiéndose a los profetas populares que enaltecen con sus  voces la defensa de sus comunidades.  

El grito de la madre tierra es hoy también el llanto de los más empobrecidos como  consecuencia de la sobreexplotación de los recursos naturales que a mediano plazo  se transforman en hambre, sequia, escasez, pobreza, enfermedades y aumento de  las desigualdades sociales. Es importante destacar los esfuerzos que desde las  organizaciones sociales se vienen gestando para el cambio basado en un nuevo  modelo socialmente justo y ecológicamente equilibrado en el que se complementa  la acción con el conocimiento a través de voluntariados que los asienten con la  realidad local, a manera de ejemplo señalo iniciativas como: Asociación Tierra y  Vida, Raleigh Nicaragua, Fundación Desarrollo y Ciudadanía, Red Internacional de  Promotores ODS en Nicaragua, Fundación Apapachoa, World Visión, Unicef, Sonati  Nicaragua, entre otras, que apuestan por la transformación integral de las personas  beneficiadas con sus proyectos en las que a través de conversatorios, visitas de  campo y capacitaciones acompañadas de la práctica generan empoderamiento y  liderazgo juvenil que propician el desarrollo de nuevos medios de vida sostenible. 

Desde mi participación a nivel local en las Comunidades Eclesiales de Base se han desarrollado conversatorios socio-comunitarios con jóvenes en los cuales se han facilitado conocimientos vinculados a la preparación orgánica de la superficie  terrestre previo a la implantación de semillas para cultivo de hortalizas y vegetales.  En particular, desde una iniciativa comunitaria denominada “VIDA Y ESPERANZA”  se ha incursionado en el desarrollo de huertos biointensivos, una alternativa para el  suministro y consumo de alimentos sanos para la población con el aprovechamiento  de nutrientes naturales frente al deterioro de los suelos, con apoyo de insumos  locales y herramientas básicas como un bieldo, pala, macana, pudiéndose  acompañar de composta para la mitigación de plagas en los cultivos. 

Esta aventura inicia con la preparación de una cama profunda de tierra y lineales de  mecate acompañados de mojones que permitan distinguir la intersección entre una  y otra respectivamente, con una excavación de 50 x 30 cm respectivamente, y 1  metro de longitud entre camas, dejando pequeños pasillos de intersección de  aproximadamente 30 cm, una vez que se ha dado esto es recomendable aplicar un  poco de cal en el terreno, esta ha de extenderse de norte a sur para gozar la mayor  cantidad de luz posible, habrá de reservarse una porción de tierra para utilizarla  junto a la composta. Es importante señalar que con la ayuda del bieldo se ha de  impactar en la superficie terrestre aproximadamente a unos 25 cm a fin de trasladar  este contenido a la siguiente cama y viceversa, sin mezclar las capas de suelo,  luego de ello ha de nivelarse el terreno con ayuda de rastrillo y posteriormente  depositar composta o bien caldo sulfocalcico a 10 cm de profundidad.  

Desarrollado este proceso se recomienda humedecer la cama tres días previos a  su utilización, llevándose el trasplante por la tarde con preferencia, cuidando la no  manipulación de las raíces, una vez colocadas han de cubrirse hasta la primera  hoja dejando cierta distancia. Es de vital importancia la rotación entre los cultivos,  evitando la asociación de plantas de una misma familia para que no compitan entre  sí por la captación de nutrientes, una capa producirá mayor ventaja en la medida en  que las plantas depositadas produzcan mayor alimento en poco espacio.  

Otra práctica que ha sido transmitida a las y los jóvenes es la producción de caldo  sulfocalcico, una especie de fungicida preventivo aceptable en la agricultura  orgánica, cuya base son minerales como el azufre y la cal, su preparación es sencilla  y se requiere del empleo de azufre, cal, agua, un poco de ceniza, recipiente amplio,  una estaca o tronco amplio que facilite el movimiento de la mezcla, inicialmente se  vierten 10 litros de agua en el recipiente dejándolo hervir, luego se van añadiendo  poco a poco el resto de materiales, para ello es recomendable proteger el rostro con  mascarilla y lentes para prevenir cualquier intoxicación o reacción alérgica de la  misma, el proceso dura aproximadamente una hora y requiere de movimiento 

constantes, una vez se ha lograda una consistencia homogénea y de color ladrillo  se retira del fuego y se deja reposar hasta que se enfrié naturalmente.  

En cultivos como el tomate, cebolla y chiltoma, es recomendable una aplicación de  ¾ litros por bombada, muy beneficiosos en la prevención de plagas a un bajo costo,  sin tanto daño al ecosistema y aun mejor, que puede almacenarse hasta por un año.  Estas técnicas que he venido relatando pueden complementarse entre sí, y con ello  la poda fitosanitaria viene a ser una alternativa en la depuración de maleza y  humedad concentrada entre las plantaciones, además de permitir la eliminación de  excesos vía manual o mecánica a fin de regular la carga frutal de los árboles en  floración.  

Es importante destacar la participación y concientización de las y los jóvenes  organizados por acciones de voluntariado que contribuyen a revertir los efectos del  cambio climático y la conservación de los recursos naturales, paralelo a ello se ha  desarrollado en la juventud habilidades para la vida concernientes al liderazgo,  trabajo en equipo, desarrollo de soluciones creativas para mitigar el cambio  climático, la resiliencia y el uso adecuado de nuestros recursos naturales. 

Considero fundamental el fortalecimiento de la acción a través de la educación como  medida alternativa en la mitigación del cambio climático, de modo que haya una  promoción constante de valores socio-comunitarios en la solidaridad y  sostenibilidad compartida; por ello, en la medida en que se accede al conocimiento,  no solo en forma teórica, sino también práctica, se generan cambios significativos  en el desarrollo de prácticas irracionales que llegan a considerarse estilos de vida,  afectando a la humanidad en su conjunto.  

No puede ignorarse la empatía y responsabilidad compartida que se ha propiciado  en la juventud a través de su involucramiento en la causa ambiental bajo la esfera  de la justicia climática, encaminada a una reducción en la producción de gases de  efecto invernadero, al igual que la contaminación agroindustrial propia de los  grandes establecimientos en el territorio, local, nacional e internacional, 

necesitamos un sistema centrado en la promoción del bienestar del planeta y la vida  misma, se vale soñar, y que mejor manera de hacerlo con pequeñas acciones que  beneficien al conglomerado social, en razón de ello, el secretario general de las  Naciones Unidas (2020) destaca que esta crisis climática ha de ser una oportunidad  para el cambio, por lo que propone 6 medidas que los diversos estados pueden  adoptar frente a la acción por el clima. 

Transición verde relacionada a la descarbonización de la economía,  Desarrollo de empleos verdes, inclusivos y sostenibles,  

Establecimiento de economías verdes y resiliente, 

Inversión en soluciones ecológicas, de modo que quienes contaminen el  ecosistema respondan por sus acciones, en forma resarcida y de  persecución penal,  

Afrontamiento de los cambios climáticos con soluciones creativas y de  vinculación con diversos actores sociales, 

Cooperación interinstitucional para la consecución de los objetivos y  metas de la Agenda 2030.  

Es momento de abrir nuestras mentes al cambio, a una vida sustentable amenazada  con una extinción acelerada por el hombre mismo, pero que podemos mitigar con  pequeñas acciones, que sin duda las generaciones futuras nos agradecerán como:  la utilización eficiente de las fuentes agua y energía, elaboración de composta a  partir de los residuos de alimentos, siembra de árboles, uso de artículos y envases 

reutilizables, evitando el uso excesivo de plástico y sobre todo genera conciencia  sobre el cambio, que a su vez implanta nuevos paradigmas, en claves de liberación,  que han de emerger desde las organizaciones juveniles y sociales, desde todos los  ámbitos del conocimiento, de la cultura, desde las mayorías oprimidas, minorías  diversas que ya tienen su nombre, la era de los pueblos-sujetos que viven y que  vivirán en armonía con la naturaleza, está llegando y ahora para quedarse.  

María Fernanda Castro Carrión 

Referencias Bibliográficas  

Naciones Unidas. (2020). Cambio climático y Covid-19: la ONU insta a las naciones  a “recuperarse mejor”. Recuperado de https://www.un.org/en/un-coronavirus communications-team/un-urges-countries-%E2%80%98build-back better%E2%80%99 

Vigil, J. (2021). Ante la catástrofe climática ambiental, una nueva visión.  Recuperado de http://latinoamericana.org 

Villachica, A. (comunicación personal, 27 de septiembre de 2021). Impacto de la  participación juvenil en la promoción de los ODS.  

Visionarios 2030 [@visionarios2030]. (30 de septiembre de 2021). Los Objetivos de  Desarrollo Sostenible (ODS) son el corazón de la Agenda 2030 y muestran  una mirada integral, indivisible y una colaboración internacional renovada…  [Fotografía]. Recuperado de  https://www.instagram.com/p/CUa5aY_rBE_/?utm_medium=copy_link

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